Los límites del patetismo individual se alcanzan sin duda alguna en los períodos de enfermedad, esos momentos en los que la debilidad se apodera de tu cuerpo y simplemente deambulas por la vida esperando ansioso tu recuperación. Estos procesos se repiten aproximadamente una vez al año en diferentes formas: gastroenteritis, alergias, dolores musculares; pero en mi caso el más sufrido y horrible de todos es la gripe. Este 2008 no podía ser menos y el maldito virus campó a sus anchas en mi organismo en una fecha especialmente señalada: la Semana Santa; cobrándose cómo víctimas mi salud y mis vacaciones.

Así que, exiliado en el sofá-cama del despacho de mi padre, desquiciado por la fiebre, malhumorado por las heridas de muerte de mi agenda social, deseoso de perforar mis tímpanos para acallar los ruidos y voces que gobernaban mi casa, pasé mi particular pasión retorciéndome entre el sudor y las mantas, lamentando mi maldita mala suerte en la más maldita de las soledades y culminando el proceso con una revelación fruto de mis sueños delirantes: el secreto a todos los males del mundo se encuentra en la página 13 del manual de usuario de cierto vehículo cuyo nombre no me fue revelado por los ángeles Frenadol y Gelocatil.

Hasta el año que viene.


1 comentario:
ende luego perderte el spring sessions va a ser difícil de olvidar. menuda se organizó... jajajajaja. nos vemos el día 11 no?
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