lunes, 26 de mayo de 2008

El asesino de la primavera (4)

4. La muerte de la primavera

Permaneció inmóvil en la misma posición que había mantenido durante toda la conversación con Eva. Miró por el ventanal del salón, el jardín carecía de alegría sin la luz de sol. Todo lo que contenía se encontraba contagiado de la misma tristeza: la mesa, las sillas y las hamacas que Eva había comprado para pasar la sobremesa fuera, cuando hacía buen tiempo. Cuando eran buenos tiempos. Cayó entonces en la cuenta de que su móvil seguía apagado. Volvió a la mesa del salón y lo encendió. Un nuevo mensaje apareció: 1 LLAMADA PERDIDA DE Luis Trabajo. La esperanza de lo difícil se evaporó al instante: Maldito hijo de puta.

Se quedó contemplando la pared del salón entre los huecos de las estanterías del mueble. Después enfocó más hacia atrás y disfrutó de la distribución ordenada, sencilla y fácil de los libros, los DVD’s, los altavoces, y las bebidas. Todo en su sitio correspondiente: Prosa y poesía, español y extranjero, izquierdo y derecho, con alcohol y sin alcohol. 50 %, A o B.

Consciente en ese momento de que el último pétalo de la margarita descansaba dentro de alguna caja en la habitación de invitados, retiró la silla y extrajo la pluma del bolsillo interior de la chaqueta. Abrió el informe y buscó la penúltima página para asestar sin compasión la puñalada.

Tranquilo y seguro en el lado fuerte, cogió el móvil y el mando de encima de la tele, se sentó en el sofá y comenzó a zapear, con el volumen apagado, entre las dos cadenas que se veían en su casa. Marcó el número de Luis Trabajo:

-Luís, he visto tu llamada. Oye, acabo de leer tu informe, muy bueno.

Mientras, a través de una herida llamada Adán, la primavera se desangraba con tinta azul.

viernes, 23 de mayo de 2008

La mauvaise réputation

“No a la gente no le gusta que, uno tenga su propia fé…” cantaba mi padre con voz grave de vez en cuando por los pasillos de mi casa, alguna de esas mañanas que se encontraba animado y más contestatario que de costumbre. Refugiada en una cinta de cassette negra, con el nombre de Paco Ibáñez escrito en rotulador y a base de viajes del coche al equipo de música INVES negro (antaño soberano en mi salón, actualmente desterrado en el despacho de mi “pápa”) y viceversa, mi padre consiguió aprenderse la letra de “La mala reputación”. Una de las pocas que seguramente no se habrá inventado mientras canturrea.

Cómo para conocer la vida de Paco Ibáñez tenéis la Wikipedia, no me extenderé mucho. Tan solo comentaré que la cinta era el famoso concierto en el Olympia de París, que musicaba poemas de un montón de gente (Alberti, Jorge Manrique, Quevedo…) y que esta canción en concreto es una traducción de la original “La mauvaise réputation” de un señor llamado Georges Brassens. Este ilustre tipo, por lo que la Wikipedia me cuenta, era un cantautor de la trova anarquista que llegó a ganar el premio nacional de poesía en la Francia francesa (mucho mejor que Bob Dylan que no ha llegado a ganar el Nobel de literatura, venga chovinismo a tope).

La cancioncita volvió a asomarse por mis oídos en el Directo de Loquillo donde cantaba una versión más reducida de letra. Brassens, por su parte, prefirió aparecer nuevamente en escena a través del que restaba de mis progenitores. Mi madre cantaba, en mucho mejor tono que mi padre, “La tormenta” traducida por Javier Krahe, mientras limpiaba el hogar con el disco de La Mandrágora de fondo: “Yo tuve un gran amor, durante un chaparrón…” (siempre me mosqueó que una de las canciones favoritas de mi madre fuera una que habla de una apasionada infidelidad y que además mi padre lo viera bien).

Visto que tras mis últimas y fugaces visitas, no debía de gozar de muy buena reputación por mi casa, me dió por indagar sobre la canción original y encontré un vídeo en Youtube con la letra en subtítulos en francés. Guardé la dirección para colgarla y mira tú por dónde que el vídeo que yo quería poner no está ya disponible y que buceando por los blogs y unvlogs de los amiguetes de mi querido Everlasting Gomez Jr. alias Perilla (click en el link de la derecha), encontré que alguien lo había colgado, y es que ¿qué tendrá el francés que tanto seduce?

Bueno, os cuelgo el vídeo y el link con la letra en francés por si alguien se anima a practicarlo e incluso a hablarlo.

“En mi pueblo sin pretensión, tengo mala reputación…”



Letra original: http://www.paroles.net/chanson/18197.1

Versión Paco Ibañez: http://es.youtube.com/watch?v=DSyXQA4QiTw

Versión Loquillo: http://es.youtube.com/watch?v=Rke-LX7uRQc

lunes, 19 de mayo de 2008

El asesino de la primavera (3)

3. Eva y el lado débil

El lado débil cerró la puerta tras de sí. Llevaba la chaqueta y el informe en la siniestra, las llaves en la diestra y el móvil apagado en el bolsillo derecho del pantalón. Caminó hasta el interior del salón sin puertas que se encontraba a la izquierda del acceso a la vivienda. Dejó en la mesa por este orden: las llaves, el móvil y el informe. Sobre el respaldo de una de las sillas depositó la chaqueta, donde uno de sus bolsillos exteriores guardaba doblada su soga de seda.

El ruido de unas ruedas sobre el parqué del pasillo le anunciaron la entrada en escena de Eva, que lucía un vestido rojo, al igual que la maleta, el abrigo que llevaba en el brazo, el bolso, el carmín y el Audi A3 de la entrada.

-Te he llamado antes.

-Lo sé, me pillaste en una reunión y luego conduciendo- el hilo de voz del lado débil.

-He venido directamente del trabajo. De momento me llevo sólo esta maleta, el resto ya está en las cajas, que he guardado en la habitación de invitados. Cuando vengan a por ellas les diré que te dejen las llaves en la mesa del salón.

-Esperaba que todo eso lo hicieras tú.

-Es mas fácil así, mañana iré a casa de mis padres y estaré de viaje durante toda la semana que viene.

-A veces me sorprende lo fácil que lo encuentras todo.

-Quizás seas tú el que lo ve todo muy difícil.

-Es posible. Supongo que cuando vuelvas de viaje podremos vernos algún día y charlar.

-Llámame y quedamos. A ti es imposible localizarte al móvil.

-Ya.

-Hasta luego.

Eva se dirigió hacia la puerta. Al abrirla el lado débil hizo un esfuerzo por subir el volumen de su hilo de voz.

-Oye…-los ojos marrones de Eva recorrieron en un instante todos los recovecos de su alma-…creo que te dejaste un CD en mi coche. No conozco el grupo.

-Haz con él lo que quieras, no sé, regálaselo a alguien que te caiga mal. Me lo grabó alguien del trabajo, es una mierda. Hasta luego.

Tras despedirse, Eva salió y cerró la puerta.

-Es una puta mierda-dijo el lado débil.

viernes, 16 de mayo de 2008

Amores genéricos

Como espectador he visto surgir y desarrollarse a mi alrededor gran número de relaciones que han seguido en general un proceso similar hasta convertirse en pareja. Luego los “enamorados” han continuado ciñéndose a un guión firmado a medias entre Disney y la cultura judeo-cristiana, asumiendo sus roles con disposición y alegría por el bien de una sociedad cimentada en el esquema: noviazgo, coche, piso, matrimonio e hijos (acepto que intercambiéis las dos primeras según la edad del noviazgo).

A ratos me divierte, a ratos me agobia, cuando este ejército de felices tortolitos se te queda observando como los pájaros de Hitchcock y entre conversaciones de precios de muebles e hipotecas, te interrogan al menor movimiento en un intento de encontrar nuevos reclutas entre los que habitamos al otro lado de la frontera; en esa heterogénea tierra de nadie en la que los papeles cambian de un paisano a otro según el día: mercenarios de la noche, seductores en prácticas, mujeres fatales, resentidas con los hombres, resentidos con las mujeres, desencantados de la vida, sonámbulas atrapadas en historias para no dormir, listillos de vuelta de todo, turistas recién llegados, inmigrantes ilegales, etc, etc. Cierto es que en parte no les falta motivo, hay que reconocer que la cantera de los “yo nunca seré así” y “sólo es como mejor se está” ha sido siempre bastante fructífera a la hora de cambiar de bando, al fin y al cabo, el pan nuestro de cada semana agota bastante.

QUINO: ¿Cómo hacerle comprender al mundo que lo nuestro es maravillosamente distinto?

Ha habido veces en las que, debilitado por la insistencia, los años y las inversiones a fondo perdido, me he planteado ahorrar para comprarme la moto de que hay una convencional ley de vida de la que es imposible escapar y de que el camino hacia la felicidad se rige por ella. Sin embargo luego he dejado pasar de largo la idea en parte porque me he sorprendido al encontrar, a estas alturas de la película, a tipos y tipas que intentan evadirse de la norma; personas a las que les basta el mero hecho de saberse necesitados de y por alguien en algún momento sin tener que firmar una historia sobre plano.

¿Será posible que existan amores genéricos sin etiqueta ni marca o son tan sólo vanos intentos de vivir de forma distinta? Advierto: a mí que no vengan a pedirme la receta, creo que la perdí junto a la brújula en algún viaje de los míos.

¡Buena suerte, desafortunados!

P.D.: Perdón por usar la palabra, no deja de ser otra etiqueta.

lunes, 12 de mayo de 2008

El asesino de la primavera (2)

2. “Brown-eyed girl”

El trayecto desde el despacho hasta el ascensor lo vivió como un espíritu transparente y ajeno al ajetreo que le rodeaba. El retorno a la corporalidad llegó al encontrarse frente a las puertas metálicas. Con el dedo de nuevo hecho carne pulsó el botón. Dirigió después su mano al interior del bolsillo derecho, de donde extrajo el móvil. Ya dentro del ascensor, lo encendió haciendo uso de su resucitado dedo y tecleó el PIN. Al llegar al sótano, dos mensajes hicieron vibrar el móvil que aún sujetaba en la mano: 1 LLAMADA PERDIDA DE Luis Trabajo y 1 LLAMADA PERDIDA DE Eva, la única en toda la semana.

Caminó hasta el coche. Al introducir la mano en el picaporte de la puerta del conductor, las intermitencias y el claxon le saludaron. Una vez dentro, depositó el móvil encima del informe sobre el asiento del pasajero y arrancó. Los altavoces empezaron por la mitad el “Brown-eyed girl” de Van Morrison.

Condujo el coche hacia el exterior del parking subterráneo y se introdujo en la peregrinación diaria de vehículos hasta la rotonda de acceso a la autovía. Entre semana, todos los trajeados curritos del parque empresarial se atascaban en la huida hacia casa, afortunadamente su vía de escape le guiaba en sentido contrario al de los demás y una vez superado el escollo de la rotonda, el trayecto hacia la zona residencial donde vivía se encontraba mucho más desahogado.

El lapso de tiempo que permaneció en la retención le sirvió para sacarse de encima la soga en forma de corbata que le oprimía la garganta. Con los ojos cerrados, estiró el cuello hacia atrás hasta notar el contacto de la coronilla con el reposacabezas. Aspiró profundamente. Al soltar el aire, abrió los ojos y vio el hueco que dejó el coche que circulaba delante del suyo, así que jugó con los pedales para avanzar unos metros.

Detenido nuevamente, se inclinó sobre el volante y miró hacia arriba para intentar buscar un rastro de luz entre las nubes y los edificios que gobernaban su perspectiva. La canción de Van Morrison llegó a su fin y con ella el CD. La radio se encargó de elegir un nuevo CD del cargador. La chillona voz femenina que inundó de golpe el interior del habitáculo no le sonaba de nada. En el estribillo de la canción, al desafinado coro se unió el móvil que bailaba su coreografía en el asiento mientras escupía destellos de luz. El mirón recuperó nuevamente su posición, cogió el móvil y permaneció observándolo unos segundos. El nombre de Eva desapareció de la pantalla. Apagó el móvil y lo dejó de nuevo en el asiento. Un nuevo chillido le ordenó apagar la radio. Algún conductor del atasco hizo sonar la bocina de su automóvil. Maniobró una vez más. Un par de parones precedieron el acceso a la rotonda. Después llegó la carretera. Condujo concentrado hasta la puerta de su casa, donde aparcó detrás de un Audi A3 rojo. La vía de escape había llegado a su fin y en el cielo seguía sin asomar el sol.

lunes, 5 de mayo de 2008

El asesino de la primavera (1)

1. El lado fuerte y el lado débil

Un hilo de voz surgió desde el lado débil de la mesa del despacho.

-Es una broma verdad.

-En absoluto-respondió el lado fuerte- la decisión ya está tomada, sólo falta que tú firmes un informe favorable. Una vez superado este trámite, no habrá marcha atrás. Evidentemente, no esperamos que la medida se materialice de inmediato, supongo que sufrirá las clásicas demoras de estas fechas, al fin y al cabo mucha gente está de vacaciones de Navidad. Ya sabes, no vamos a ser nosotros ahora los que acabemos de un plumazo con la fama de los funcionarios.- rió, el lado débil esbozó media sonrisa fingiendo que el chiste le hacía gracia. El rostro del lado fuerte recuperó la seriedad- Pero te aseguro que la convicción es total y absoluta.

-Supongo que podré tomarme cierto tiempo para elaborar el informe, tengo que documentarme bien, estudiar el impacto económico-social, el coste de imagen…

-No será necesario- interrumpió el lado fuerte- el informe ya lo ha realizado uno de tus colaboradores. Parece majete este Luís. Te tiene en muy alta estima.

-Es bueno, ha aprendido rápido en este tiempo que anda conmigo. Aunque claro, aún tiene muchos detalles que pulir-el lado débil sentía un escalofrío, algo así cómo lo que debe sentir un tipo atado y amordazado mientras le roban la cartera.

-Claro, parece un chico con futuro…-hizo una pausa-…Como te decía, sólo falta que tú firmes validando el informe como responsable de área.

-Quizás algo se puede haber pasado por alto. Tengo mucha fe en Luís-mintió-pero esta decisión tal vez le quede un poco grande.

-Yo creo que ha hecho un gran trabajo. El informe está muy logrado.

-No puedo creerme que sea tan fácil, es algo muy serio, un golpe directo al orden de las cosas, la gente protestará.

-La gente lo acepta todo. Comprendo tu preocupación, pero te aseguro que la decisión está muy estudiada. Todos estamos cansados de las complejidades, cambios de horario, de ropa. Además prácticamente ya no hay estaciones así que las cosas no cambian tanto, simplemente a partir del 21 de Marzo estaremos en Verano. Sólo es cuestión de exponer las ventajas de la nueva situación.

-Verano e Invierno. Ni primavera ni otoño - el hilo de voz surgía de nuevo.

-Fácil, sencillo. 50 %. A o B. Economizamos recursos… Recursos y términos-bromeó nuevamente el lado fuerte. El lado débil no esbozó esta vez ninguna sonrisa de circunstancias.

-En serio, me gustaría revisar a fondo el informe.

-Mira, esta decisión está muy estudiada. Comprendo que tengas tus reservas, pero todo va a seguir adelante contigo o sin ti. Es tan simple como que te tocó a ti estar en este puesto en este momento concreto. Si no lo firmas pondremos a otro y firmará-la sombra de Luís pasó por delante de los ojos del lado débil- O estás dentro o estás fuera. Insisto, es muy simple- al lado fuerte le gustaba insistir sobre los conceptos por muy sencillos que fueran. La claridad informativa del superior jerárquico, la transmisión correcta y directa de lo esperado: ordenar bien para que respondan bien.-Escucha, es sólo un trámite más. Llévate el informe a casa, léetelo más tranquilamente, ya verás como al final te convence. Es muy importante para todos nosotros-el lado fuerte quiso incluir al lado débil en el todos con una mueca de comprensión.

-Está bien, mañana te daré una respuesta- respondió buscando una tregua.

-Mañana me darás la respuesta, cierra la puerta al salir- no se la concedió.

domingo, 4 de mayo de 2008

Con todos ustedes: El asesino de la primavera

La primavera ha muerto, bueno, más bien murió hace algunos meses, sólo que la semana pasada encontraron su cadáver: una crónica dividida en cuatro episodios.

Si quereis saber, cual fue el arma del crimen, quien dió la orden, cuando fue, porque motivo, debeis seguir cada parte del relato que se titulará "El asesino de la primavera" y que estará marcado con la etiqueta de "Historias que nunca ocurrieron".

El próximo Martes el primer capítulo.