A ratos me divierte, a ratos me agobia, cuando este ejército de felices tortolitos se te queda observando como los pájaros de Hitchcock y entre conversaciones de precios de muebles e hipotecas, te interrogan al menor movimiento en un intento de encontrar nuevos reclutas entre los que habitamos al otro lado de la frontera; en esa heterogénea tierra de nadie en la que los papeles cambian de un paisano a otro según el día: mercenarios de la noche, seductores en prácticas, mujeres fatales, resentidas con los hombres, resentidos con las mujeres, desencantados de la vida, sonámbulas atrapadas en historias para no dormir, listillos de vuelta de todo, turistas recién llegados, inmigrantes ilegales, etc, etc. Cierto es que en parte no les falta motivo, hay que reconocer que la cantera de los “yo nunca seré así” y “sólo es como mejor se está” ha sido siempre bastante fructífera a la hora de cambiar de bando, al fin y al cabo, el pan nuestro de cada semana agota bastante.
QUINO: ¿Cómo hacerle comprender al mundo que lo nuestro es maravillosamente distinto?
Ha habido veces en las que, debilitado por la insistencia, los años y las inversiones a fondo perdido, me he planteado ahorrar para comprarme la moto de que hay una convencional ley de vida de la que es imposible escapar y de que el camino hacia la felicidad se rige por ella. Sin embargo luego he dejado pasar de largo la idea en parte porque me he sorprendido al encontrar, a estas alturas de la película, a tipos y tipas que intentan evadirse de la norma; personas a las que les basta el mero hecho de saberse necesitados de y por alguien en algún momento sin tener que firmar una historia sobre plano.
¿Será posible que existan amores genéricos sin etiqueta ni marca o son tan sólo vanos intentos de vivir de forma distinta? Advierto: a mí que no vengan a pedirme la receta, creo que la perdí junto a la brújula en algún viaje de los míos.
¡Buena suerte, desafortunados!
P.D.: Perdón por usar la palabra, no deja de ser otra etiqueta.


4 comentarios:
Curioso este post en el 60º aniversario de la creación artificial de un Estado para dar cobijo a errantes sin nacionalidad. A mí siempre me han preguntado de dónde era, y basta que dé una respuesta para añorar con nostalgia el resto de lugares. En estos lindes me pasa igual. Como habitante ocasional de algunas de las naciones que has nombrado, sigo sin sentirme de ningún sitio. Siempre pensé que era apátrida, o refugiad@, pero quizás soy parte de esos innombrables genéricos.
¿Tendrá que crear la ONU un nuevo "estado" para esta especie? No, una nueva farmacéutica no, por favor, suena mejor montar una revolución.
Dejando aparte las metáforas poéticas-cómicas y los tópicos-típicos ( que al final todos los somos por imperativo biológico ), diré que desde mi experiencia como novio novato ( aunque lleve la friolera de 2 años creo que siempre lo seré )nunca he racionalizado el hecho de que comenzase una relación; simplemente me gustó como sonaba el cencerro.
Añadiré, que dejando aparte la pseudomorbosa necesidad del respetable por encajonar las relaciones en un concreto periodo de tiempo, y el cálculo oficial que hace mi chica para marcar el aniversario, para mí, mi relación comenzó una mañana en que desperte al sentir una fría nariz buscando calor en mi cuello, momento de duermevela en que hice un cálculo de las noches que llevaba mi cuello calentando esa nariz, lo que para mi sorpresa me produjo una sensación agradable. A la milésima de segundo, me desperté totalmente mientras me decía mentalmente: "¡ Coño, tengo novia !"
y algún día, igual dejas de tenerla, y algún día, igual vuelves a tener otra, y algún día igual tu hermano la tiene, y algún día, igual yo vuelvo a dejar de tenerla, a saber!!!!!!! o no, yo qué sé!
Lo primero de todo mis felicitaciones por el post, me he deleitado mucho con su lectura (utilizo "deleitar" y no "gustar" por intentar estar a la altura del verbo).
Dicho esto me gustaría también dar mi punto de vista, lo que intento que sea también para mí una forma de vida. Intento no fijarme en lo que hacen los demás, cómo viven, cómo crecen, cómo maduran, cómo trabajan, cómo aman, porque por engreído que parezca creo que lo que pueda valer para ellos muy probablemente no valdrá para mí, de la forma que un traje a medida, para eso está la singularidad del individuo, esa cualidad inalienable, si no hay más que mirar el ADN!!. Todos somos distintos y llenos de miles de detalles tan particulares que sinceramente intentar etiquetar, encuadrar, patronizar o generalizar en ocasiones me resulta un ejercicio vanal y perezoso.
Que cada uno viva su vida como le apetezca, como le salga de... los adentros, sin pensar si algún momento se estará conviertiendo en un "borrego" más de la manada, qué manada?
No sé por qué pero se me ha antojado terminar este post con aquella frase, creo que era de los Guns&Roses: live and let die.
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