martes, 29 de abril de 2008

Los clavos ardiendo

En Lieja llegó una chica a la residencia donde generosamente me hospedaba un amigo para realizar un cuestionario entre los estudiantes Erasmus en relación con “l’accouchement sous X”. Este término, que podríamos traducir cómo “parto anónimo”, es cómo denominan a aquellos casos en los que la madre cede al estado la tutela del niño por no querer/poder hacerse cargo de él. Parece ser que Asha estaba haciendo un trabajo para sus estudios y quería conocer la opinión de estudiantes de otros países sobre las complejas controversias legales y morales que se derivan de estas situaciones. Cómo yo cumplía la condición de ser extranjero me apunté a lo del cuestionario para matar el tiempo.


En la conversación que tuve después con ella me sorprendió descubrir que era estudiante de medicina. Cuando le pregunté por las motivaciones para realizar un trabajo que yo creía más propio de alguien que estudiara sociología, ella respondió que su interés por este tipo de cuestiones éticas surgió cuando charlando con médicos profesionales le explicaron cómo actuaban en los casos de embarazos avanzados en los que el feto tenía pocas probabilidades de sobrevivir y existía un riesgo de salud para la madre en el parto. Le contaron que a pesar de que la solución desde el punto de vista médico, garantizar la salud de la madre, era evidente, se planteaba un verdadero problema a la hora de transmitir la noticia puesto que en ningún momento podían decirle a la “futura” madre que existía un 90% de probabilidades de que el bebé no saliera adelante o falleciera al poco de nacer, ya que se podría abrazar al 10% de posibilidades favorables y querría tener el niño aún a riesgo de su propia vida.

Esta anécdota vuelve a mi cabeza de vez en cuando para recordarme ese extraño mecanismo que nos lleva a los seres humanos a aferrarnos a lo imposible, aquello tan manido de que la esperanza es lo último que se pierde. Fieles a esta enseñanza más que principio, avanzamos por la vida agarrándonos a esos pequeños detalles que interpretamos como favorables para nuestros intereses: una limosna en la nómina, una palmadita en la espalda, una sonrisa amable, una frase incoherente en una conversación…, inconscientes de que todo el valor que aportamos a esos gestos es en verdad fruto del deseo oculto del receptor y no una señal en clave del neutro e indiferente emisor.

Luego, derrotados por la cruda realidad, nos prometemos en vano no volver a caer en la trampa, huir hacia adelante y enterrar por siempre la esperanza en un ataúd sellado con esos clavos ardiendo. Pero es inútil, el viento idealista acaba erosionando el terreno, liberando fantasmas que nos invitan a probar el más difícil todavía; a perseguir, sin importar el riesgo, nuestro 10% de remotas posibilidades; a hipotecarnos para comprar, a falta de invitación, la entrada para el jardín.

Al menos, a mí me pasa.

viernes, 25 de abril de 2008

Quién fuera

“Exploradores niños mocosos
que hacéis el oso con el morral
la cantimplora y el culo al aire
sois la vergüenza de Ciudad Real”

Mi padre nos la cantaba a mi hermano y a mí para recordarnos cómo nos la cantaba mi abuelo, del cual no me acuerdo, ya que murió cuando yo tenía dos años, al poco de nacer mi hermano.

Disculpad el desorden, a este recuerdo he llegado después de uno de mis devaneos mentales, porque “campamento” me trajo la palabra “exploradores”, y a “campamento” había llegado por la canción que da título a la evocación de hoy.

La primera vez que escuché “Quien fuera” no fue en boca de Silvio Rodríguez, sino cantada por alguno de los monitores de un campamento de verano de CC.OO. En aquel momento una parte de la letra se me quedó grabada en la cabeza, sin embargo nunca supe el título de la canción.

Tiempo después, llegó la universidad (la “Resi” más bien) y el descubrimiento de las canciones del “Mano a mano” de Aute y Silvio. No era difícil sorprenderme canturreando por los pasillos “Anda”, “Dentro”, “La gota de rocío”, “Óleo de mujer con sombrero”…, pero sólo el día que un chaval con tupé acariciaba una guitarra intentando tocar algo parecido a “Las cuatro y diez” de Aute me atreví a cantar. Y resultó que una chica que estaba por allí dijo que cantaba bien. El caso es que de la famosa canción de Silvio ni el chico del tupé ni mi espontánea descubridora tenían noticias y el recuerdo de aquella canción volvió a esconderse en mi memoria.

Cogí también en aquella época, a pesar de haber renegado del programa durante un trabajo de prácticas de Física que hice a medias con otro amigo bajito y simpático, la costumbre de escuchar “Hablar por hablar” cuando estudiaba por las noches. Al principio lo llevaba Gemma Nierga y luego tomó las riendas Fina Rodríguez que en verano le cedía el turno a Mara Torres (la que ahora presenta La 2 Noticias). Mara Torres, decidió darle un toque personal al programa y a mitad del mismo, leía la primera página de un libro y además ponía una canción. Fue en una de mis noches veraniegas de estudio cuando, mientras en el Mosquito, los sudorosos puertollaneros se insinuaban a las niñas monas puertollaneras, Mara Torres me concedió la oportunidad de escuchar de verdad este listado de ilusiones, este afán de convertirse en otro, este testimonio, cómo define su autor, de angustia amorosa.

“…quien fuera Jacques Cousteau
quien fuera Nemo el Capitán
quien fuera batiscafo de tu abismo
quien fuera explorador…”

http://www.trovadores.net/nc.php?NM=1286

http://www.lacoctelera.com/silviorodriguez/categoria/silvio



Y para el que la quiera escuchar mejor:

jueves, 24 de abril de 2008

Recolecta de fotos

Estimados/as visitantes

El autor del blog ha recibido diversas críticas acerca de las fotos empleadas en los distintos trajes confeccionados por el sastre ciego que tiene subcontratado.

Como remedio propongo a todos los actualmente damnificados, así como a las futuras víctimas (TÚ PUEDES SER EL PRÓXIMO/LA PRÓXIMA) que me faciliteis retratos más decentes que hagan justicia a vuestra innata belleza, dado que yo sólo me junto con gente guapa. Eso sí, deben ajustarse a las siguientes condiciones:
  • Que salgais vosotros sólos en la foto.
  • Que la foto sea relativamente reciente, no me valen fotos de vuestra primera comunión.
  • Que la envieis a la siguiente dirección de correo: judaselmiserable@yahoo.com
  • Que el autor del blog decidirá libremente si hace uso de la foto o no.
Quedo a la espera.

martes, 22 de abril de 2008

Micciones malabares

El universo de los fumadores es harto incomprensible para mi limitadita mente, véase el ejemplo de la foto.



En la primera parada de un curso formativo que tuvo lugar en el Novotel Puente de la Paz, hice mi correspondiente visita al baño y me encontré esto. Entre cada dos urinarios se encontraba un cenicero sujeto a la pared.

Desde mi particular perspectiva y con ambas manos ocupadas empecé a pensar de que forma o manera se podían compaginar las tareas asociadas a cada elemento: cenicero y urinario, sin perder en ningún momento la dignidad y la higiene.

Se me ocurrieron las siguientes opciones:

1-El fumador sujeta con una mano el cigarro y con la otra realiza todas las acciones necesarias para extraer su miembro de forma que correcta, libre y orientadamente ejerza su función. Finalizada la micción, debe realizar la clásica sacudida y depositar el miembro en su ubicación original para después depositar el cigarro entre sus labios con la mano que lo ha sujetado todo el tiempo y dirigirse al lavabo para asear sus manos. La elección del urinario queda en función de la posición del cenicero con respecto al urinario: a diestras o a zurdas.

2-El fumador deposita el cigarro en el cenicero y emplea ambas manos para miccionar. Finalizada la meada, se va al lavabo, se lava las manos y retorna a por su cigarro. Existe por lo tanto un lapso de tiempo en el que deja abandonado su cigarro a merced de cualquier otro meón del baño.

3-El fumador situado frente al urinario, sacude la ceniza en el cenicero y vuelve a sujetar el cigarro entre sus labios, donde permanecerá mientras mea haciendo uso de las dos manos, se va a lavarse las manos y vuelve para depositar la ceniza acumulada en el proceso. Esta supongo que es la opción de los mega-adictos.

El resto de opciones atentaba claramente contra la higiene.
Aunque claro, siempre podemos contar con la solidaria ayuda de un vecino (vídeo cortesía de Julian).

Y digo yo, ¿no sería más fácil esperar a terminar de mear para encenderse el cigarro? A mi sinceramente me parece surrealista la cantidad de chorradas que se convierten en cotidianas por la cultura del tabaco.

Afortunadamente, ya sólo podemos hablar de este asunto como un mero ejercicio de optimización, dado que la legislación actual ha convertido esos ceniceros en vestigios del pasado.

Sucedió en Graná

“Porque el amor es un sentimiento…”, creí que el cura se iba arrancar por El Barrio, pero simplemente formaba parte de su disertación, no daba lugar por lo tanto a ponerse a palmear y menos aún cuando corría el riesgo de interrumpir la clase de filología que venía a continuación acerca del origen de la palabra erótico; eso sí no se mencionó si en la hoja parroquial había sección de “Contactos”. Tocó después el concepto de las arras, que por lo visto era el precio a pagar para comprar antiguamente a la esposa (disculpen mi ignorancia en este campo), pero para aclarar que todo eso eran cosas del pasado, se esforzó en explicar que “…con dinero se puede comprar alegría pero no felicidad, una mujer pero no una esposa, tranquilizantes pero no la paz…para todo lo demás Mastercard”. Luego todo salió como marca el guión, cosa que no era de extrañar dado el currículum que atesoraba este señor que afirmaba llevar acertando con sus parejas por lo menos quince años, se notaba que era un párroco bueno, pata negra o algo así. El caso es que mérito suyo o no, la cosa tiró para alante: se dijeron el “Sí, quiero”, la novia estaba guapísima (50 % genética 50% el vestido manga muy francesa cortesía de Jeff), llovieron pétalos y no agua para calar a los novios en su descenso de la escalinata de la iglesia y en lugar de un coro de ángeles para celebrar su unión pues tocó un grupillo de tunos, que también tiene su puntito. Aún en los alrededores de la iglesia tocaron las primeras fotos y los elogios bien y malintencionados: por lo visto alguien le quitó cuarenta años a una señora, “favor se los devuelvan” que casi la obligan a hacer la confirmación que tocaba después en la misma iglesia.

Después autobús y al convite. Cocktail previo, más fotos y la oportunidad de demostrar que soy un hombre de palabra: traje claro y camisa negra de árbitro, perfecto uniforme para la mesa de competición en la cena: Amigos solteros de Álvaro-Amigas solteras de Carolina. En general el partido aburrido a pesar de los intentos del fichaje Croata, un hombre llamado peligro: ”¿Y por Dubrovnik hace bueno en esta época del año?””Pués no lo sé pero tengo aquí una foto tomando el sol de puta madre”. ¿El menú? No se que de foie, pescado, carne y postre para las chicas y arroz “pegao” para los chicos. Finalizado el encuentro y consolado por el mal de muchos, me dirigí a la barra en busca de las copas, tropezando de paso con Cuqui, gacela coja y algo despistadilla. Por lo que pude ver de camino había fiesta de Ralph Lauren y Giorgi Line pero a mí no me dieron nada con la consumición, sería por ser de fuera porque a los Erasmus tampoco los vi uniformados.

Me dirigí con la copa en la mano y sin fijación de confianza, a ver como la novia y el padrino abrían el baile, al que se animaron posteriormente ágiles y torpes (me incluiré en los últimos). Me fumé el puro en un momento místico con Jesús (de Badajoz, novio de Alejandra no el jefe del de “Más de quince años casando gente: éxito garantizado”), hubo más copas, felicitaciones a los padrinos y unificación de corros de baile, hasta que sonó la Carolina de M-Clan y la de verdad se puso a ejercer de locomotora y de líder a seguir (follow the leader…). Cerró finalmente el telón la actuación de la Coral de la Escuela de Ingenieros de Sevilla. Vale, tal vez no fuera ese orden, a esas horas la percepción del tiempo se descoloca, el caso es que hubo que irse a la discoteca. La lluvia y la cuesta hicieron temblar los tacones y por ende las rodillas de más de una sufridora que prefirió coger un taxi. Ya en la discoteca, copas, conversaciones de todos los colores y selección natural, incluidos los novios.

Los hermanos de la novia ejercieron a lo grande animando el patio y demostrando después que los Sres. de García-Olmedo Garrido tuvieron por descendencia dos huevos y una castaña “mú” organizaditos y apañados, ya que Ramón Jr. y Belén repartieron a las primas e invitados en los taxis que habían pedido por teléfono, entiéndase por separado. A mí me tocó de compañero de viaje al hotel un invitado del novio (¿eso no se pregunta al principio?). Atrás y sin Conchi quedó Amador, para mí el candidato a MVP de la boda junto a Ramón Jr., espero volver a saber de él.

Ya en el hotel me despedí de mi compañero de viaje en el ascensor y caminé derrotado hacia la habitación, canturreando lo que el cura había empezado “…porque mi amor es como un hilo que arregla y cose los descosíos…”. Abrí la puerta y mi “acompañante” me recibió con dulces suspiros: “¿A que hora hay que dejar mañana la habitación?” pregunté. ”A las doce” contestó.

jueves, 17 de abril de 2008

La mataré


Se quejaba hace poco mi amigo Pedro Sartén, que desde que se hablaba de “violencia de género” había desaparecido la expresión “crimen pasional”. En su comentario, Pedro se esforzaba en marcar una diferencia clara entre ambos conceptos viniendo a decir más o menos que no es lo mismo un maltratador/acosador que termina asesinando que un tipo al que una situación concreta (una infidelidad) le provoca las ganas de cargarse a su mujer y al amante (esto es una interpretación mía de sus palabras).

Poniéndome la tirita y afirmando antes de hurgar en la herida que la violencia de género es algo deleznable, debo reconocer que nuestro lenguaje ha cambiado mucho desde que somos conscientes de la existencia de éste fenómeno, o al menos desde que le hemos puesto un nombre y vivimos bombardeados con noticias de mujeres maltratadas o asesinadas por sus parejas (me parece estúpido llamar a este tipo de parejas sentimentales).

En unas ocasiones nos ajustamos a los clichés establecidos y metemos todo en el mismo saco y en otras, temerosos de herir susceptibilidades y más o menos conscientes de nuestra herencia machista, endulzamos y retorcemos nuestras frases para no resultar primitivos, retrógrados, insensibles, etc permitiendo que la extrema corrección mate la naturalidad.

Seguramente este miedo a la interpretación de las palabras que nos reprime de expresarnos tal y cómo nos surge en cada momento, no haría posible que hoy en día se escribieran canciones similares a las que muchos/as coreábamos en su momento: Un pingüino en mi ascensor no se metería en el papel de violador que le canta a su víctima en “Atrapados en el ascensor” (curiosos ver http://es.youtube.com/watch?v=hBl82zdMukM&feature=related) , ni Los Ronaldos amenazarían con “...besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte hasta que digas sí”.

Tal vez éste sea el peaje del camino hacia la sociedad sin prejuicios de género, pero no dejo de pensar que prefiero la crítica a la censura y que cuando un traicionado Loquillo llega al final de la estrofa no puedo contener las ganas de gritar con él “...que no la encuentre jamás o sé que la mataré”. ¿Seré un troglodita? Critiquen por favor.

http://www.masqueletras.com/letra-3867/Loquillo/La-matare.html

martes, 15 de abril de 2008

El traje de Carolina

Resulta difícil olvidar aquella mañana de Mayo. Los sudores que me provocaba la dureza del ataque del sol me habían hecho arrepentirme del traje elegido para acudir a mi primer día en Renault, especialmente cuando se helaron sobre mi piel al encontrarme frente a mí al terror de los agentes secretos, la Mata-Hari de los karaokes; aquella que en el mundillo del espionaje era conocida como “Pionono de la Isla” y que se hacía llamar Carolina.

A primera vista resultaba difícil creer que esa criatura de inofensiva apariencia fuera la inventora del mortífero ataque de la “locomotora”, pero mis superiores me habían informado bien de su letal condición y del reguero de víctimas que había dejado a lo largo de sus misiones en Venezuela, Francia y España, concretamente en Sevilla. Pobre agente Manolo, nunca volvió a ser el mismo.

Las dudas sobre su condición se disiparon con los pequeños detalles que desvelaban su entrenamiento militar: la desconfiada mirada de soslayo al ir a la máquina de agua, su obsesión por el orden y especialmente, por mucho que ella lo quisiera camuflar como una frustrada vocación por el bisturí, la minuciosidad con la que diseccionaba los filetes en el comedor.

Los jefes sospechaban que trabajaba para alguna organización pasándole información reservada y decidieron ponerme en el mismo departamento para descubrir el pastel. No me costó darme cuenta de que estaba compinchada con alguien de dentro con el que se comunicaba frecuentemente. El santo y seña estaba claro: “¿Pero tú eres COTÉ?”. Muchas veces estuve tentado a tirar de la manta, pero el trabajar tan cerca de ella me convirtió en otro incauto seducido por su despeinada melena que no tenía el valor para acabar su misión. ¡Máldito idiota!, cuando me quise dar cuenta Carolina había volado de mi lado pasando a engrosar públicamente las filas del CDTI demostrando que mis jefes estaban en lo cierto.

Caído en desgracia, no volví a saber de ella hasta tiempo después, cuando en el buzón de mi casa recibí un sobre de textura inconfundible. Al leer el contenido pude comprobar con que ironía se burlaba de mí “La espía que se casó”:

“ ... participan el enlace matrimonial de sus hijos

Carolina y XXX

y se complacen en invitarles a la ceremonia religiosa y a la cena que se celebrará a continuación en los lugares señalados en rojo en el mapa que acompaña y que deberán memorizar.

Esta invitación de boda se destruirá en veinte segundos ”

Con la invitación en mis manos comencé mentalmente la cuenta atrás mientras esbozaba mi última sonrisa. Rick estaba confundido, ya no nos quedará París.

miércoles, 9 de abril de 2008

El traje de Paris


Viernes por la mañana, mientras el ordenador arrancaba he ido a sacar un café a la máquina, vuelvo con él en la mano a mi puesto, abro el Outlook, veo un mail en la Bandeja de Entrada, doble click y la ventana golpea directamente en los ojos:

From: paris-camacho-creal@cajarural.com
To: Undisclosed recipients
Sent: Friday, February 15, 2008 9:15 AM
Subject: PRIVADO

BUENOS DÍAS:
SEGÚN PARECE VA A HABER PLENO EN LA JAMONADA, Y POR EVITAR DUDAS COMO LA DEL CHATO, VUELVO A REITERAR QUE LA JAMONADA COMENZARÁ EL SÁBADO AL MEDIODÍA, PARA DAROS TIEMPO A VISITAR A VUESTROS SERES QUERIDOS O IR A COMPRAROS ESOS ZAPATOS QUE SÓLO PODEÍS COMPRAROS EN CIUDAD REAL...”

Los entendidos en horóscopos dicen que los Escorpio de pura cepa crían las mayúsculas en sus entrañas y Paris, que nació un 26 de Octubre con la tecla del BLOQ MAYÚSCULAS pulsada a perpetuidad, se ajusta a lo estipulado. Su apariencia tranquila, sus modales exquisitos, esconden un criterio visceral de la existencia. Ejemplos de esta forma de enfrentarse a los sucesos cotidianos hay unos cuantos pero uno destaca sobre los demás: aún no me ha perdonado que perdiera su cochecito sacapuntas cuando jugábamos de pequeños en el patio de casa.

Su extremismo sentimental es posiblemente el resultado de que mis padres eligieran los nombres de dos héroes troyanos para sus hijos. Intrigado por su nombre, Paris se empolló la mitología griega, posteriormente saltó a las obras de Shakespeare y no sé por que retorcido camino, acabó en los cómics. Héroes y villanos, amores y odios, en definitiva vive la vida con un romanticismo radical.

Marcada nuestra relación de este aire clásico, fuimos separados después de nacer yendo cada uno a un colegio e instituto distintos, para reencontrarnos nuevamente en la universidad. Afortunadamente el destino no permitió que protagonizáramos ninguna tragedia gracias a un pacífico e inconsciente reparto de papeles: Héctor de ciencias, Paris de letras, Héctor de fiesta, Paris en casa, Héctor el simpático, Paris el guapo, Héctor el niño de Papa, Paris el niño de Mama, Héctor cocina, Paris hace todo lo demás.

A lo largo de su particular odisea universitaria sufrió las dolorosas decepciones del amor y la amistad, se hizo nuevos aliados, compartió piso y un día, en clases de italiano, se le colgó un cencerro de Uru con el que pasea por el mundo feliz cual vaca loca. Estoy seguro de que este artilugio encantado le concederá la fuerza de un toro para salir victorioso en su próximo enfrentamiento contra su archienemigo, la asignatura malvada, el despiadado Administrativo.

Ánimo, Camacho-volador.

miércoles, 2 de abril de 2008

Fuga de cerebro

Hace algo más de un mes sufrí un “ligero” accidente laboral que acabó con el resultado de cinco grapas adornando mi cráneo. Superado el dolor inicial y el proceso de atención sanitaria, ciertas dudas asaltaron mi maltrecha cabecita: ¿Habré perdido parte de mi inteligencia? ¿Y si algunas de mis ideas más brillantes, escaparon con la sangre que manó tras el golpe? ¿Volverían a brotar esas ideas en mi cerebro o se perderían para siempre? Pero lo que más desconcertado me dejó era la posibilidad de que ese proceso continuara con mi herida trabajando a modo de proyector holográfico, dibujando las ideas sobre mi cabeza.

Asustado pues de tener un detector de mentiras en tres dimensiones que desvelara mis verdaderos pensamientos, me puse frente al espejo de la habitación del hotel. En un primer momento me preocupé por el escozor que comencé a notar. Ciertamente un pensamiento picante ocupaba mi mente y lo interpreté como un posible síntoma: las representaciones de las ideas podían llevar asociados una repercusión física conceptual. Afortunadamente ninguna mujer ataviada con ropa interior negra aparecía reflejada en el espejo. Hice una segunda prueba: ni pajaritos, ni bombilla. Así que respiré aliviado y más tranquilo me metí en la cama. Finalmente conseguí conciliar el sueño, teniendo claro que al día siguiente no sería necesario ir a trabajar con gorra.