Recién salido de la ducha, con cara de sueño, con su desgarbada figura arropada por un albornoz azul y girando a su ritmo, siempre tranquilo, la cucharilla dentro de la taza de Nueva York, me recibía Javi por las mañanas. Yo le abrazaba por la espalda, le daba un beso en la mejilla aprovechando su falta de reflejos a esa hora y le tranquilizaba diciéndole: “Buenos días cariño, ya llevo yo los niños al colegio hoy” y al final, a pesar de su aprensión por las muestras físicas de cariño, le sacaba una sonrisa.
APA apareció en el mapa en la "Resi", aunque no recuerdo haberle visto abrir el pico hasta meses más tarde. Tras su primer contacto introvertido, marca de la casa, se desveló como un tipo brillante, cordial, leal y honesto. La clase de gente que se cuela como la lluvia fina, aunque nada más fino que su humor, fresco, elegante y afilado como pocos.
“El primo Javi” fue el primero de los primeros en acabar la carrera y Accenture le fichó para hacerle olvidar la ingeniería y dejarle ver mundo intermitentemente: España, Brasil, España, Argentina, España, Puerto Rico, España, Chile… En el último de sus regresos se encontró viviendo en un hornillo y se reencontró conmigo de compañero de piso. Cansado de viajar, se buscó un proyecto cerca de la capital y para ganar el concurso de “Soy el que más tarde sale de trabajar del mundo” a la vuelta del curro se escondía en el cuarto de contadores. Tras varios títulos consecutivos, un día, un billete de avión colmó el vaso y decidió dejar tirados a Canarias y a Accenture. Bueno, yo creo que el golpe estaba más calculado pero mola más contarlo así.
En su nuevo papel de ermitaño, anda ahora espiándonos a lo lejos desde Glasgow, escondido bajo el seudónimo de McApa, renegando del clima y de la comida y echando de menos a Bisbal y esos partidos del Madrid con los que se desahoga de las calamidades de la vida, rompiendo su uniforme tono de voz increpando al cáncer de Raúl o gritando su clásico: “¡Váyase usted a la mierda Robinho!”.
Sé de buena tinta que estos improperios son arrebatos puntuales de genio y expresividad que no anticipan una apertura sin límites. Al interior de Javi sólo puede uno adentrarse cuando y hasta donde él decida, aunque a veces baje la guardia con el insistente sexo contrario. Como alguien me dijo una vez, el secreto para tener acceso a sus secretos es ser chica.
APA apareció en el mapa en la "Resi", aunque no recuerdo haberle visto abrir el pico hasta meses más tarde. Tras su primer contacto introvertido, marca de la casa, se desveló como un tipo brillante, cordial, leal y honesto. La clase de gente que se cuela como la lluvia fina, aunque nada más fino que su humor, fresco, elegante y afilado como pocos.
“El primo Javi” fue el primero de los primeros en acabar la carrera y Accenture le fichó para hacerle olvidar la ingeniería y dejarle ver mundo intermitentemente: España, Brasil, España, Argentina, España, Puerto Rico, España, Chile… En el último de sus regresos se encontró viviendo en un hornillo y se reencontró conmigo de compañero de piso. Cansado de viajar, se buscó un proyecto cerca de la capital y para ganar el concurso de “Soy el que más tarde sale de trabajar del mundo” a la vuelta del curro se escondía en el cuarto de contadores. Tras varios títulos consecutivos, un día, un billete de avión colmó el vaso y decidió dejar tirados a Canarias y a Accenture. Bueno, yo creo que el golpe estaba más calculado pero mola más contarlo así.
En su nuevo papel de ermitaño, anda ahora espiándonos a lo lejos desde Glasgow, escondido bajo el seudónimo de McApa, renegando del clima y de la comida y echando de menos a Bisbal y esos partidos del Madrid con los que se desahoga de las calamidades de la vida, rompiendo su uniforme tono de voz increpando al cáncer de Raúl o gritando su clásico: “¡Váyase usted a la mierda Robinho!”.
Sé de buena tinta que estos improperios son arrebatos puntuales de genio y expresividad que no anticipan una apertura sin límites. Al interior de Javi sólo puede uno adentrarse cuando y hasta donde él decida, aunque a veces baje la guardia con el insistente sexo contrario. Como alguien me dijo una vez, el secreto para tener acceso a sus secretos es ser chica.
A mí me divierte más que mantenga su secretismo que sirve de coartada para que mi activa imaginación me proponga un hipotético septuagésimo cumpleaños donde, abandonados ya el Ron Negrita y el Tequila, un anciano Javi me contará, en alguno de los idiomas que habla, que se ha comprado un piso en la zona de Ventas y que estaba esperando el momento adecuado para contármelo. Yo me vengaré diciéndole que ya no tendrá que pagar el alquiler del picadero de nadie y que bien le hace falta un piso franco a un francotirador del amor, que tiene mejor puntería cuanto más larga es la distancia y sellaremos la paz tomándonos un Cola Cao, girando la cucharilla a su ritmo, siempre tranquilo.

