domingo, 27 de julio de 2008

Los símbolos

Nunca ha dejado de sorprenderme que un tipo como yo, tan escéptico y pragmático para muchas cosas, le conceda tanta importancia a los símbolos. Creo que esta necesidad obedece a una búsqueda de puntos de referencia, ya que sin ellos, este “banduendo” (como diría mi abuela) se sentiría perdido. Bueno, de hecho a ratos se siente así.

Otras personas, por el contrario, opinan que dotar a las cosas de un carácter simbólico es una forma de meterse presión, de cargar con un peso innecesario que nadie nos obliga a llevar. Es posible, pero el enfocar la vida desde un punto de vista tan aséptico no me agrada. Tengo la sensación de que si despojo a lo que me rodea de mi subjetividad sentimental, esos sentimientos se escaparan de mi cuerpo sin encontrar recipiente que los aloje y no podré recuperarlos cuando los necesite. Tal vez, no sean sólo asideros, sino formas de memoria fuera de mi cerebro.

Dotados pues de esta esencia tan particular, por el armario de mis emociones han pasado, una caja con deudas y regalos, una botella, un sacacorchos, una camiseta, un CD y otros objetos representativos ellos de algún reto, de algún recuerdo, de algún secreto o de algún asunto pendiente.

Poseo también otros símbolos incorpóreos: festividades, bodas, más de un cumpleaños…Momentos y fechas ligadas generalmente a la idea de un cambio. A éste grupo se ha unido recientemente el 19 de Julio.

El pasado Sábado 19 de Julio, Marine se casó. Al final, el matrimonio en sí es una anécdota pues no es más que la constatación oficial del fin de un proceso y por ende de una etapa. Sin ánimo de desmerecer a otros/as, a Marine siempre la he visto como la estrella de un sistema solar, en torno a la cual, algunos astros orbitábamos, equilibradas las fuerzas gravitatorias con otros cuerpos del universo. Marine se desplazó meteóricamente dentro del universo y definitivamente instalada en su nueva ubicación, toca volver a alcanzar el punto de equilibrio, ordenando el caos celeste que esta chica ha dejado a su paso. ¿Colapsaran planetas?, ¿Se perderán cometas?,…que sé yo. No se asusten, no anticipo catástrofes, sólo hablo de cambios. Y no debo ser el único astro incrédulo, el fin de semana la frase más repetida en distintos labios fue: “No me puedo creer que Marine se vaya a casar”. En fin, un final, un principio.

Candela Román Capdevila es un símbolo


El pasado Sábado 19 de Julio, nació Candela Román Capdevila. La noticia voló a los móviles de sus pseudos-tíos/as, dispersos por las geografías española y escocesa, y en respuesta, cierta generación de exuniversitarios/as, con más talento en ocasiones para las cartas que para los apuntes, se agitó emocionada. Nadie sabe que ocurrirá con esta chiquilla, aunque sugerencias de proyectos de vida no le faltarán, cómo ya se pudo comprobar en los miles de mails cruzados para proponer un nombre a los padres. A mí me gusta pensar que será mejor que nosotros, más libre de prejuicios, más sabia, más cosmopolita y más independiente; que será ella, gracias y a pesar de sus padres. Y aunque dentro de esta tropa perenne no seré el que más frecuente sus atenciones, estoy seguro de que este mofletudo cacho de carne sabrá explotar mi genética debilidad hacia las morenas. Candela es un símbolo de renovación al que miraré cada vez que necesite rehacerme. Ella es un principio.

P.D.: "Estar banduendo" Según el uso de Doña Leonor, caminar sin rumbo, dando tumbos por la vida y gran parte del tiempo de fiesta.

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