domingo, 13 de julio de 2008

El traje de Marine

“¡Mal!, estás sobreactuando”, Virgine Marie, la rígida directora, mellizo reflejo de la actriz principal, recriminó severamente a Marine Costamagna, que respondió malhumorada: “No sobreactúo, siento mi papel, me entrego a él”. La bronca fue inútil, y Marine se mantuvo firme en su interpretación. Finalmente la actuación gustó más o menos, pero la obra acabó siendo un éxito y el público aplaudió entregado. Era inevitable, la chica tiene tirón.

Desconozco si el secreto de este magnetismo son sus aires de diva glamourosa, su “politesse française”, su exotismo armenio, su profunda mirada o la enorme sonrisa que esconde en su diminuta boca, pero su lista de fans es casi tan larga como la fila de pintorescos personajes que anhelan registrarse en su galería de gente “integresante”. No es de extrañar, con la inscripción antes regalaban una invitación para una fiesta en Lope de Rueda 38, planazo garantizado.

En la cola, mezclados con los allegados de la época Erasmus y los miembros de su colección de causas perdidas, entre otros, podrás encontrar a toda la plantilla de Servicios Técnicos de Renault y su red de talleres, con los que trabajó en otra época y a los que sedujo, a unos por su simpatía y entusiasmo y a otros por sus medias de rejilla. Un servidor se reserva el motivo.

Por aquel entonces, no tardó Marine en darse cuenta de que un sólo rombo se quedaba corto para una chica tan atrevida, así que sin dudarlo y con lágrimas en los ojos, cogió el único tren que la llevaba a Knorr. Aprovechando el impulso se corrió una maratón y habría seguido lanzada si no le hubiera puesto freno un galán de película que la invitó a fugarse a su nidito de amor forrado de cajas de zapatos con foto.

Antonio no necesitó de versos ni estratagemas de Cyrano para ofrecerle un anillo, confeccionando así el final de esta primera parte, en el que Marine desfilará hasta el altar (o lo que quiera que haya en una boda civil) delante de sus invitados, entre los que tengo el honor de incluirme, para darle el “Oui” a su “Mon Amour”.

¿De la segunda parte? Los protas ya han firmado un piso nuevo y cuatro hijos, sujeto a los cambios que la estrella principal quiera incluir en el guión, claro. Me gustaría que al menos se esperara a la tercera parte para darle a la cirugía, el perfil de Cleopatra siempre viene bien para la foto finish de toda competición, aunque sea entre ella misma y su mellizo reflejo.

Bissous.

1 comentario:

Unknown dijo...

mae mia, o si no, el día que se plantó en la ossa de montiel para verte cantar!!!! ole ahí, felicidades a la muchacha por lo que le toca