martes, 22 de abril de 2008

Micciones malabares

El universo de los fumadores es harto incomprensible para mi limitadita mente, véase el ejemplo de la foto.



En la primera parada de un curso formativo que tuvo lugar en el Novotel Puente de la Paz, hice mi correspondiente visita al baño y me encontré esto. Entre cada dos urinarios se encontraba un cenicero sujeto a la pared.

Desde mi particular perspectiva y con ambas manos ocupadas empecé a pensar de que forma o manera se podían compaginar las tareas asociadas a cada elemento: cenicero y urinario, sin perder en ningún momento la dignidad y la higiene.

Se me ocurrieron las siguientes opciones:

1-El fumador sujeta con una mano el cigarro y con la otra realiza todas las acciones necesarias para extraer su miembro de forma que correcta, libre y orientadamente ejerza su función. Finalizada la micción, debe realizar la clásica sacudida y depositar el miembro en su ubicación original para después depositar el cigarro entre sus labios con la mano que lo ha sujetado todo el tiempo y dirigirse al lavabo para asear sus manos. La elección del urinario queda en función de la posición del cenicero con respecto al urinario: a diestras o a zurdas.

2-El fumador deposita el cigarro en el cenicero y emplea ambas manos para miccionar. Finalizada la meada, se va al lavabo, se lava las manos y retorna a por su cigarro. Existe por lo tanto un lapso de tiempo en el que deja abandonado su cigarro a merced de cualquier otro meón del baño.

3-El fumador situado frente al urinario, sacude la ceniza en el cenicero y vuelve a sujetar el cigarro entre sus labios, donde permanecerá mientras mea haciendo uso de las dos manos, se va a lavarse las manos y vuelve para depositar la ceniza acumulada en el proceso. Esta supongo que es la opción de los mega-adictos.

El resto de opciones atentaba claramente contra la higiene.
Aunque claro, siempre podemos contar con la solidaria ayuda de un vecino (vídeo cortesía de Julian).

Y digo yo, ¿no sería más fácil esperar a terminar de mear para encenderse el cigarro? A mi sinceramente me parece surrealista la cantidad de chorradas que se convierten en cotidianas por la cultura del tabaco.

Afortunadamente, ya sólo podemos hablar de este asunto como un mero ejercicio de optimización, dado que la legislación actual ha convertido esos ceniceros en vestigios del pasado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿ vestigios del pasado ? Será en el Novohotel, porque no creo yo que un fumador atienda a razones en el cuarto de baño. En mi trabajo se crea un popurri terrible entre los zurullos vespertinos y los cigarros de media mañana.