Primavera: la sangre altera, estación del amor, época de celo, lo que sea. Tal vez no sea más que un reflejo condicionado de tantas veces que lo hemos oido. ¿No será la explosión de todo lo que el frío nos hace esconder? Decimos adiós a los abrigos, flirteamos con los paraguas y por fin la ropa deja asomar algo de carne en nuestros cuerpos, bueno y en los ajenos que siempre nos molan mas (narcisistas no se ofendan). La vida sale de los pubs y se asoma a la calle para quitarse el olor a tabaco de encima. Lorenzo aún no nos castiga, a veces hace fresquete, pero las cañas y las tapas que no falten. ¡Coño el cielo es azul!. Muy mal se tiene que dar la cosa...
Verano: Los optimistas y los fantasmas reinicializan el contador de roscos, porque damas y caballeros, llega la tregua inmoral por antonomasia, el consenso libertino universal: los rolletes veraniegos. Noviembre 2007: “Yo es que busco algo más serio, ya tuve mi etapa de ésto y sinceramente ya no me interesa”. Julio 2008: “Me lié con uno/a muy simpático en las vacaciones, lo mismo quedamos un finde para ver si repetimos” ¿Y lo que decíamos ayer? “Ya, ya, pero es que es verano.” Que si su playa, que si su montaña, a viajar o a casita con el aire acondicionado-ventilador viendo la tele, refritos de programas y los capítulos grabados que no vimos. ¿Los horarios? A la mierda. ¿Los jefes? Idem. Joder, que suerte tienen los profesores con tres meses de vacaciones. “¡Eh!, que no es tan bonito como parece”. Eso encima a quejarse. Jarra y ración y terracita dia sí, día también. La manada se dispersa y de pronto, la semana en blanco: hostias, todos los que conozco están de vacaciones, ¿a quien llamó? Pues si eres el/la de antes, al rollete veraniego. Y Septiembre, el 99% de la población tiene ferias en algún pueblo. Sincronicemos los relojes, ¿y el contador de roscos que se cuenta? Se cuenta que vamos a pedirnos otra copa, que la semana que viene empiezo a buscar curro.
Otoño: Idiotas marcados aún por el ritmo escolar. Después de las vacaciones, toca la vuelta al cole. ¡Jo!, otra vez levantarse para ir a clase, ¡que rollo!. Pero ¡que guay!, voy a volver a ver a mis amigos y al chico/ a la chica del pupitre de atrás, bueno o al/ a la que va conmigo a natación, inglés, bueno que a lo mejor tengo novio/novia y lo único que quiero es tontear y volver a casa para contarle que mal, que bien me ha ido el día. Ahora el agua no mola tanto como en verano, porque cae del cielo y hace frío, nos guarecemos dentro de los coches y las pajas mentales se mueven al ritmo de los limpias: ¡Joder!, cuanto tiempo llevo viviendo con mis padres, o compartiendo piso, o juntándome siempre con la misma gente hablando de cosas que no me interesan, o atado a una persona que ya no amo pero a la que tengo cariño. Y cuanta gente vive aquí por Dios, y lo que cuesta encontrar sitio para aparcar cuando vuelvo del curro. Por cierto, ¿no decía yo la semana pasada que iba a ponerme a buscar trabajo? Otro día sin ir a inglés por que llueve. ¡Huy!, creo que se está helando el cristal, voy a darle al anti-vaho.
Invierno: La vida se camufla. Todo ocurre escondido en los edificios. Los salones se hacen más pequeños. Los habitantes discuten si ver Gran Hermano o House, Factor X o el partido de la UEFA. Y algún bendito inventó Internet, la música y los libros. Los pubs se llenan de gente, las mesas de los pubs de abrigos, el olor del tabaco vuelve a impregnarnos cada poro de la piel. Volvemos de a casa tiritando de frío y diciendo: “Que a gusto se está aquí” y los días pasan lentos esperando dos cosas: algún festivo para hacer puente y que el 22 de Diciembre nos toque de una puta vez el gordo. La navidad, a mí me mola, ¿a ti no? Éste es un país libre (lo siento, mucha serie yanki en Internet). Navidad: La tregua moral, bueno la nochevieja siempre puede dar sorpresas. Compra, regala y recibe y no te olvides de meter nada en la maleta cuando vuelvas para casa. Llama o algo cuando llegues, que se dé bien mañana en el curro. Llegas, llamas, te pones a deshacer la maleta y la fecha del reloj-calendario de la mesita de noche te susurra, te sugiere, te suplica que cojas otra vez el móvil y llames a tu novio/a, al rollete veraniego, al/ a la del pupitre de atrás, y le preguntes si por casualidad no tendrá también ganas de adelantar la primavera e ir enseñando ya un poquito de carne que echar en el asador, que de alguna forma hay que curarse el frío.
Invierno: La vida se camufla. Todo ocurre escondido en los edificios. Los salones se hacen más pequeños. Los habitantes discuten si ver Gran Hermano o House, Factor X o el partido de la UEFA. Y algún bendito inventó Internet, la música y los libros. Los pubs se llenan de gente, las mesas de los pubs de abrigos, el olor del tabaco vuelve a impregnarnos cada poro de la piel. Volvemos de a casa tiritando de frío y diciendo: “Que a gusto se está aquí” y los días pasan lentos esperando dos cosas: algún festivo para hacer puente y que el 22 de Diciembre nos toque de una puta vez el gordo. La navidad, a mí me mola, ¿a ti no? Éste es un país libre (lo siento, mucha serie yanki en Internet). Navidad: La tregua moral, bueno la nochevieja siempre puede dar sorpresas. Compra, regala y recibe y no te olvides de meter nada en la maleta cuando vuelvas para casa. Llama o algo cuando llegues, que se dé bien mañana en el curro. Llegas, llamas, te pones a deshacer la maleta y la fecha del reloj-calendario de la mesita de noche te susurra, te sugiere, te suplica que cojas otra vez el móvil y llames a tu novio/a, al rollete veraniego, al/ a la del pupitre de atrás, y le preguntes si por casualidad no tendrá también ganas de adelantar la primavera e ir enseñando ya un poquito de carne que echar en el asador, que de alguna forma hay que curarse el frío.


1 comentario:
guarnecer =/= guarecer
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