Existe un bar revestido de madera en Ciudad Real donde me obligo a parar cada vez que paso por allí. En él, he clavado un dardo en el centro de la diana salvando la cabeza de algún amigo. En él, una morena de ojos verdes me quemó con un cigarro mientras discutía sobre el daño que OT2 hacía al mundo. En él, me he deshecho en elogios en el oído de cierta chica y el amigo que había al lado luego me ha hecho burla. En él, me quedé sin respiración frente al Rinoceronte Blanco una noche de estudio que quedé a las cuatro de la mañana para tomar una copa. En él, me encontraba, vaso en mano, la madrugada que precedía a mi examen práctico del carnet de conducir. Cada vez que llegaba a él, una camarera no hacía más que preguntarme por el amigo de antes. En él, sólo he escuchado tres canciones en español en todo este tiempo, y una, era de los Bluefreins.El Cycelly se convirtió en parada habitual en los últimos años de la Universidad (bueno, mis últimos años fueron unos cuantos) y desde entonces no soy capaz de abandonar su influjo, de hecho ni siquiera lo intento. Siempre que vuelvo a Royal City, me siento en la obligación de comprobar si el destino ha querido que aún no lo hayan vendido y si las estrictas normas del lugar se siguen manteniendo: los porros se fuman en la calle, regla que la plantilla y la clientela del local cumplen estrictamente. Y por supuesto, para cumplir mi propia regla: pedir al pincha de turno que ponga una de los Doors.
Mi atracción por The Doors creo que viene por parte del primer puertollanero que se me casó (aún tengo por ahí grabado en cinta el L.A. Woman y uno de los tantos recopilatorios que han sacado de estos chicos) y se hizo inmensa en el Eroski de al lado de mi casa en CR, donde poco a poco me acabé comprando todos los CD’s. No sé que tienen estos tipos, quizá el rollo autodestructivo de Jim Morrison, o el incomparable sonido del órgano Hammond (por fin entendí la canción de Siniestro Total), pero su música me engancha y desde cierto día en que escuché un canción de ellos en el Cycelly, siempre vuelvo para pedirla.
El sábado pasado no pudo ser menos, así que aliviado porque el Galleto aún no haya vendido el bar, entristecido recordando los tiempos en que el Rinoceronte Blanco campaba por esta sabana, alegre merced al chupito de Jack Daniels de rigor, reconfortado por la conversación que me ofrecía mi acompañante y agradecido porque Montse aceptara mi enésima petición, le dí un sorbo a mi Jameson con cola, expectante por saber si el teclado-bajo de “Break on trough (to the other side)” entraría en escena, o si el órgano de “Light my fire” sería el elegido para saciar mi apetito, para que finalmente una voz anunciara en inglés que el plato del día se llamaba “Roadhouse blues”.
"And keep your eyes on the road,
Your hands upon the wheel..."
Letra de la canción: http://www.purelyrics.com/index.php?lyrics=tiirnqqx


1 comentario:
Cómo me gustó Val Kilmer en la peli. Aunque lo que de verdad me gusta es el estribillo de una de las canciones que has citado: "come on baby light my fire"...
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