domingo, 5 de octubre de 2008

Las tías de Edipo

“Ella está esto (imaginaos el gesto que hacemos con los dedos para simbolizar un poquito) por encima de mí”. Así situaba el pasado Viernes un hombre a la mujer que afirma amar respondiendo a una pregunta que yo le había hecho. Desde el otro lado de la mesa, el mecanismo de mi cabecita, agitado por la metafísica influencia de la copa que degustaba, recondujo la frase hasta asociarla con una idea de la que quería escribir hace ya algunos días y no encontraba cómo.

La sensación de que tu “pareja” (concededle toda la extensión posible al término) se encuentra (o creemos que se encuentra) en un nivel superior con respecto a uno mismo, me resulta familiar en los tratos de dos que he conocido. Es difícil valorar en estas situaciones, tanto para los espectadores como para los actores, si se trata de un dato objetivo, de un espejismo de enamoradizos (“…es una diosa”), o de un reflejo de cierto complejo de inferioridad (“…no me la merezco”), pero es norma habitual en el endémico teatrillo “Simpleza masculina Vs. Complejidad femenina” y viceversa.

Nunca he tenido reparo en reconocer que mi viaje emocional esconde en su interior una búsqueda de conocimiento, natural o condicionada, un aprendizaje sentimental que lleva aparejado un ocasional reparto de roles: debe haber una figura a un nivel superior que enseñe al aprendiz. Y cómo todo ya está escrito y de todo se ha cantado, la palabra búsqueda me invita a recuperar la figura magistral de una canción de Pedro Guerra: “…Peter Pan buscaba a su madre en las mil mujeres del aire…”.

Vaya por Dios, resulta que los chicos que no queremos crecer buscamos madres, con sus abrazos reconfortantes, sus broncas, sus atenciones y sus enseñanzas. Pero claro, el mundo no gira alrededor de nuestro ombligo y cuando echamos un vistazo, nos damos cuenta de que nuestro universo está frecuentado por un importante número de chicas que se han rebelado contra este papel. Treintañeras por exceso o por defecto en cuyos planes no entra el andar limpiando mocos y neuras de las cabezas de unos micos y que se ríen en la cara del famoso “reloj biológico” (y del que los nombra) con un argumento sencillo: son tías. Y la verdad es que molan más que las madres.

Las tías son más independientes, no están encima de ti todo el día, no te echan broncas, te traen regalos y te enseñan cosas guays que sólo ellas saben. Tienes con ellas secretos que no les puedes contar a nadie y algo que no podemos pasar por alto: madre no hay más que una pero tías puedes tener varias.

Así que, tened claro que los Edipos que hoy corretean por los parques, no están locamente enamorados de sus madres. No sienten envidia de sus padres ni culpa por odiarlos. Ellos están maquinando en la arena planes para deshacerse del detestable acompañante de sus tías y así poder disfrutar de sus favores. Y mañana se juntarán con sus amiguitos en el recreo y les contaran cuán fabulosas son sus tías, y cómo tienen que dar pedales para llegar al pedestal, como estrujan el coco para ser más inteligentes y listos y dignos de ellas. Para que luego, desde el otro lado de la mesa, el mismo reconocido monógamo que inauguraba esta reflexión, te diga, con una caña en la mano, en otro momento de su vida en un mal buen día:”(Las mujeres) No dan para tanto”. ¡Lo que hay que oír!

Si Freud levantara la cabeza…

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Dios!No sé si voy a ser capaz de mirar a mi sobrino de la misma manera después de leer esto...

Anónimo dijo...

EL DOCTOR MISERABLE NOS ADENTRA EN ESTE NUEVO RELATO EN UNA REFLEXIÓN PERSONAL Y VITAL SOBRE LAS RELACIONES HOMBRE-MUJER Y DESGRANA DE MANERA SÚTIL EL ALMA DEL SER HUMANO
-NEW YORK TIMES-

SI TE GUSTO "EL SÍNDROME DEL AVECREM", TE ENCANTARÁ "EL COMPLEJO DE JUDAS"
-EL PAÍS-

A ESTE LE GUSTAN MÁS LAS MUJERES QUE A UN TONTO UN PALO
-EL HERALDO DE ARAGÓN-

¿ A TI TE GUSTAN LAS MANZANAS ?
- LA GAZETA DE FERNANDEZ -

EL REAL MADRID QUIERE FICHAR A JUDAS
- AS -

Cristina dijo...

Después de leer esto, Aparicio ya no es el único que perturba. El caso es que me gusta esta poliperturbación y el deseo de tener sobrinos...
Cristinita

Unknown dijo...

a freud me lo paso yo por la piedra con un copazo de guay label, qué pasa?

Anónimo dijo...

¿hablamos del mismo Peter Pan que lidiaba con el jardinero infiel, el conde crápula y un cuarto que no recuerdo?

Pues para él, http://es.youtube.com/watch?v=QVtXe99Ytdc

Me pregunto qué le dirán las tías a los pequeños edipos cuando plantean estas cosas.